19 julio 2007

Fin de vacaciones...

Estimados lectores, vuelvo a disculparme por la dejadez en la que he dejado el blog en los últimos tres meses. El trabajo y el agotamiento de los estudios no me permitieron dedicarme a escribir posts y dejar algunas reflexiones que en muchos momentos se me pasaron por la mente, y más cuando me cuestionaba sobre los temas que estudiaba.

Muchas de esas ideas se han perdido, pero espero realizar nuevas aportaciones que enriquezcan, en parte, a todos aquellos que deseen regalarme un poco de su tan valioso tiempo leyéndolas. Por esto, voy a postear algunso trabajos del presente curso, que aún siendo largos alguno leerá. Y con esto intentaré seguir publicando de vez en cuando, ya con menos lineas, pero como alguno de vosotros me dijo, lo importante es publicar breves reflexiones que descansen la mente y la ayuden a pensar en algún momento de ocio robado al tiempo.

Así pues, termino mis "vacaciones bloggeras" y re-comienzo mi actividad, que espero que esta vez sea más fructifera.

Un saludo a todos

08 mayo 2007

Falta de tiempo

Estimados lectores... Siento mucho la dejadez actual en la que se encuentra el blog, pero es que en el último mes me he visto superado por los trabajos que debo entregar y los exámenes que se me avecinan. Además del trabajo en Anuario Filosófico. Asimismo, también quiero pedir disculpas a mis compañeros bloggers que me pidieron una entrada sobre el nihilismo, la cual he tenido que ir posponiendo día a día, y prometo que en cuanto pueda la colgaré, aunque ya sea tarde para entrar el debate sobre el tema. Debate que tampoco he podido seguir.

Pido disculpas, pero el devenir iracundo de la vida cotidiana no me deja tiempo para idear ni crear ni escribir... Pero prometo que en cuanto pueda actualizaré nuevamente el blog. Espero que lo comprendais.

Un saludo

27 marzo 2007

La política sin el pueblo


"- Es, por tanto, obra nuestra, de los fundadores - continué yo -, obligar a los mejores hombres a volverse hacia la ciencia que antes hemos reconocido como la más sublime de todas, a ver el bien y a realizar la ascensión de la que hemos hablado y, después de haber llegado a esa cumbre y vean suficientemente [el bien], no les permitamos lo que ahora les permitimos.
- ¿Qué es, pues?
- El permanecer allí - contesté yo - y no querer descender ya más con aquellos prisioneros ni tomar parte en sus trabajos y en sus honores, más o menos estimables.
- Entonces - dijo -, ¿atentaremos contra sus derechos y haremos que vivan peor, pudiendo ellos tenerla mejor?"

Platón

La práctica actual política se encuentra en este estado que Platón describe maravillosamente bien en el Libro VI de "La República". En efecto, nuestra política se ha convertido en un juego de sombras en las que la demagogia campa a sus anchas como las tropas victoriosas en el territorio enemigo. Nuestros "demagogos" se han encumbrado a esa supuesta "Idea de Bien" que ellos creen tener, a ese mundo oscuro y abstruso en los que las opiniones, manifestaciones y deseos del pueblo, llámese "prisioneros", no son tenidas en cuenta.

Ciertamente, ni siquiera es posible afirmar, en su defecto, que han salido de la caverna para conocer el bien. Se han quedado en ese mundo de imágenes y representaciones equívocas e hipócritas con las que manejan el destino de cualquier pueblo. Queda lejos, pues, la vuelta hacia el interés del ciudadano de la calle. El político actual no vive para el pueblo, sino que es el pueblo el que vive para él, para el interés del partido al que representa. Y no solo hablo de un grupo concreto, sino de todos en general.

Consiguientemente, el bien común se ha perdido debido a todas esas visiones contradictorias que luchan por las migajas de un poder decadente manifestado en intereses particulares y utilitaristas. Ahí queda la idea platónica de "obligar a los mejores hombres a volverse hacia la ciencia que antes hemos reconocido", de mostrar qué es lo que pueden y no pueden hacer, por dónde deben pasar sus acciones políticas. No nos encontramos en uno de los estados totalitarios que Hobbes tan bien describe en el capítulo dedicado a las leyes civiles en el "Leviatán". Ese paradigma de Estado fue superado hace tiempo, y no debemos caer de nuevo en sus pérfidas garras.

El político debe volverse hacia el pueblo y realizar su tarea para el bien y mejora del pueblo, y nunca sin el pueblo. El pueblo ya no se contenta con "pan" y "circo", el pueblo quiere que se le escuche, y es el pueblo quien ha elegido a sus representantes, pero esto no es óbice para que los políticos justifiquen acciones no reconocidas por aquellos que en su día les votaron. Si hay que atentar contra la opulencia de sus vidas y contra unos derechos que nadie en ningún momento les ha reconocido, así habrá de ser. Pero no les "podemos permitir lo que ahora les permitimos".

26 marzo 2007

El Leviatán bajo sospecha


"Pero quienes solo se fían de la autoridad de los libros, siguen ciegamente a un ciego, y son como el que, fiándose de las falsas reglas de un maestro de esgrima, se aventura presuntuosamente a enfrentarse con un adversario que terminará matándolo o hiriéndolo."

T. Hobbes

En el "Leviatán o la materia, forma y poder de un estado eclesiástico y civil" nos encontramos, en los primeros capítulos, que esencialmente tratan la antropología hobbesiana, con esta tajante afirmación. Resalta la idea, que se repetirá en más pasajes de esta primera parte, la crítica que el autor inglés le hace sobre todo a la filosofía escolástica y a Descartes. Es cierto que no lo cita directamente, mientras que a los escolástico sí, pero no cabe duda, y es algo que se puede ver en cualquier biografía de ambos, que Hobbes nunca le tuvo mucho cariño a su contemporáneo.

Por otro lado, es interesante observar cómo su crítica se vuelve contra él, ya que el lector que posa sus ojos sobre las líneas anteriormente citadas se preguntará dónde debe depositar su confianza al encontrarse con semejante pasaje al principio del libro. No es menos cierto que la primera parte de esta monumental obra, que ha influido de una manera inimaginable en la política y en la actual configuración de los estados europeos, no tiene tanta importancia en comparación con el resto de los temas.

Pero aún así, siembra las dudas sobre si debemos seguir a este maestro de la esgrima política, que en su lectura nos llevará por las bases del Estado Moderno, deteniéndose aquí y allá para atosigar a sus adversarios con estocadas que nos mostrarán cómo fueron las cosas, y como el devenir del tiempo ha hecho que sean lo que actualmente son.

24 marzo 2007

En un segundo...

"Cualquier pena es soportable si se puede contar una historia"


Hanna Arendt

04 marzo 2007

La acción moral

¿Son todas las acciones que realiza el ser humano morales? ¿Existen acciones que sean amorales?

Si entendemos al ser humano como un ser que perfecciona su naturaleza, entendiendo esta en sentido clásico, entonces ¿En qué sentido se puede afirmar que toda acción es moral, que todo lo que hacemos repercute de alguna forma en nosotros?

Parece que no se puede realizar esta afirmación puesto que, por ejemplo, que yo abra el paraguas en un día de lluvia parece que no afecta en nada a mi naturaleza, que ni me perfecciona ni me degrada. Simplemente es una acción amoral. Pero, ¿no corremos el riesgo de agrandar el significado de la amoralidad con todo lo que ello traería consigo? ¿En qué sentido podría ser esta acción u otras del estilo moral?

19 febrero 2007

Relaciones entre Aristóteles y Wittgenstein

"Y el punto de partida para reconocer todos los argumentos de esta clase no es exigir que el adversario reconozca que algo es o que no es (pues esto sin duda podría ser considerado como una petición de principio), sino que significa algo para él mismo y para otro; esto, en efecto necesariamente ha de reconocerlo si realmente quiere decir algo; pues si no, este tal no podría razonar ni consigo mismo ni con otro. Pero, si concede esto, será posible una demostración, pues ya habrá algo definido."

Aristóteles
Libro IV Metafísica


"El significado de una palabra es su uso en el lenguaje. En otras palabras, las palabras significan lo que significan porque las usamos como las usamos."

L. Wittgenstein
Investigaciones Filosóficas


En este famoso pasaje de la Metafísica aristotélica el Estagirita defiende la validez del principio de no-contradicción como un recurso necesario para poder dialogar y demostrar, de igual forma, la validez del propio principio. Si entre los hablantes el lenguaje no tiene significado entonces no hay comunicación, no hay nada. Por ello, el principio de contradicción permite hablar, porque en cuanto se emite una palabra ya se encuentra regida por el principio y solamente podrá significar una cosa.

Wittgenstein aparece aquí como la concreción de esta idea. Sostiene, como se ha leído, que las palabras significan lo que significan según el uso que hagamos de ellas, y dentro de una comunidad lingüística podrá haber comunicación y diálogo siempre y cuando el significado que cada hablante dé a las palabras sea el mismo que el que el oyente les adscriba. Si resulta que no somos capaces de saber de qué estamos hablando usando las palabras de una misma lengua nos hemos convertido en extranjeros los unos para los otros.

Es curioso porque parece que vivimos en un mundo de este tipo. Creemos comunicarnos pero realmente no lo hacemos porque el significado concreto de las palabras se ha perdido, y cada uno las utiliza de la forma que más le agrada. El amor por el buen uso de las lenguas ha desaparecido, y con ello estamos matando uno de los rasgos que conforman nuestra identidad cultural. El lenguaje se convierte así en un arma de doble filo usado en cualquier frente de una forma utilitarista y egoísta.

Solo el buen hacer de una población preocupada por el tesoro que conforma el significado de sus palabras y la belleza de sus expresiones puede lograr que el lenguaje sea utilizado con el cariño y dedicación que se merece, porque si perdemos el significado y el uso de nuestras palabras ¿Cómo nos comunicaremos?