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05 octubre 2006

Los problemas de un noviazgo largo


En la sociedad actual una gran parte de los matrimonios se separan. Las parejas se casan y en un breve lapso de tiempo la convivencia se hace imposible llevando inevitablemente a la consabida separación o divorcio. Este problema afecta cada vez más a las conciencias individuales y permite la aparición del miedo a la unión marital del tipo que sea. ¿Qué es lo que está sucediendo para que este "epidemia" se expanda a tanta velocidad? No pretendo que estas letras sean un estudio pormenorizado de la sociedad, ni siquiera son un estudio... pero las opiniones se mantienen como ciertas hasta que argumentos contrarios las cambian.

Los análisis sobre la sociedad revelan que la edad media para casarse se encuentra en la treintena y la adecuada para tener hijos uno o dos años después de la boda. Hace unas décadas la edad media se encontraba sobre los 25 años. Los factores que han intervenido en este cambio cultural y social son complejos y variados y no corresponde ahora analizarlos ni comentarlos. Pero lo que sí corresponde es realizar una explicación, bastante ingenua pero no por ello menos cierta o errónea, de la realidad.

Las parejas actuales mantienen un noviazgo de unos cinco años aproximadamente antes de embarcarse en un proyecto de vida en común, eso en el mejor de los casos, porque podemos llegar a encontrarnos con parejas que han mantenido un noviazgo de diez o más años. Son estos casos, los de un noviazgo largo, los que pueden ser la tabla de salvación o agujero de perdición de un matrimonio. Los casos en los que una relación comienza en un periodo de la juventud relativamente temprano suelen forjarse y adaptarse los caracteres de los adolescentes adecuándose el uno al otro y, por lo tanto, son una tabal de salvación. Sin embargo, cuando la relación comienza cuando el desarrollo adolescente ha terminado, la convivencia se hace más difícil y uno se puede encontrar sepultado en las tinieblas.

Con esto lo que se quiere decir es que una persona que ya tiene un nivel de maduración y experiencia alto ha mantenido y mantendrá unos hábitos y vicios que han configurado su carácter desde su adolescencia. Hasta aquí no existe ningún problema ya que es lo que siempre se ha dado en cualquier relación. Sin embargo, es aquí donde aparecen los problemas.

En una relación de noviazgo larga, de 5 a 10 años, se da un proceso de adaptabilidad vital al proyecto de la otra persona y viceversa. Cada uno tiene su lugar de residencia, su trabajo y su círculo social bien definido y establecido. Esto conlleva que cada uno se intente adaptar a la otra persona y buscar tiempo para compartir experiencias y crecer como pareja. Sin embargo, ese compartir experiencias y crecer como pareja durante un largo periodo de tiempo genera nuevos hábitos de, lo que podríamos llamar, "convivencia separada" que influyen en la forma de vivir de cada uno. Finalmente, se llega al matrimonio y a la vida en común con unos hábitos y unos caractereres fuertemente establecidos, cuya superación resulta ser algo complejo y difícil

A los pequeños y grandes problemas que tiene un matrimonio naciente se suma la pérdida de una supuesta libertad irrestricta que permitía a cada persona, dentro de una pareja, poder hacer una vida propia además de la que se tenía con su novio o novia. Esto conlleva a que, en una sociedad actual en la que se fomenta el individualismo, la vía fácil para la resolución de las dificultades y la gran falta de sacrificio, se prefiera el romper definitivamente con un vínculo al que se le presupone la característica de indisoluble y seguir viviendo como antes... es decir, que cada uno se enfrente a sus propios problemas porque la vida en común se hace demasiado difícil.

Esta visión del problema del aumento de los divorcios en nuestra sociedad no es completa, pero las visiones parciales sobre un mismo problema ayudan a crear una visión global que ayuda a su resolución. Muchas personas podrán estar en desacuerdo con esta postura, pero lo que no se me podrá negar es que la sociedad en la que vivimos prefiere su propio bienestar antes que el sacrificio. Y esta visión de la realidad actúa como onda expansiva y fomenta esta clase de problemas dentro de nuestra cultura.

Ahora bien, todo lo hasta ahora dicho no significa necesariamente que una pareja se rompa solo por el hecho de haber pasado por un noviazgo largo, y tampoco por haberlo pasado tiene que romperse.
Sin embargo, sí es cierto que la idea de casarse y de tener hijos antes de los treinta se ha convertido en un pensamiento repudiado y criticado por la sociedad, y aquellos que lo piensan y lo llevan a cabo están, en palabras de la gente, destinados a hundirse en la miseria por no tener la preparación ni la experiencia necesaria para soportar una vida tan "sacrificada" a tan tierna edad. Será que los que lo dicen tienen tanto miedo a vivir que prefieren esconderse tras el manto del conformismo, el bienestar y lo "políticamente correcto".